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Me llamo Guillermo Gómez, soy Ingeniero Informático, nací en 1985 y llevo trabajando desde 2005 (me gradué en 2007). Soy la ostia en vinagre, verso y prosa.

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No hay orden de preferencia !!

Todas ellas rumiando pipas.

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Paraguas Corp. Día 4:

INFO: quién lo pille a medias: aquí tiene toda la info.

FECHA
: 25/12/2012

HORA: 23:58

LUGAR: Pedreña (En el refugio de Raquel)

PUNTOS ESPECÍFICOS: Mierda, mucha mierda.


(Plano de situación)

ACCIONES REALIZADAS: Me desperté abrazado por Marta. Bueno, por sus gritos en realidad. No paraba de gritar y no había parado en toda la noche. Tenía la espalda destrozada de tanto girarme. Estaba entrando en mi cabeza con sus gruñidos y gemidos pero no podía matarla, no todavía, necesitaba ver cuando tiempo aguanta sin comer, estar preparado, hacer cuentas. Pero hoy me había costado dormir, además estaba molido, ayer me dieron una paliza en 5 segundos, se me clavó un cristal en la pierna y maté a una niña. Vale, era una infectada, pero una niña al fin y al cabo.

Creo que estoy empezando a volverme loco y no sé si saberlo ayuda o no. He perdido la poca humanidad que me quedaba, o eso parece. Mientras escribo estas líneas con las últimas horas del día, me encuentro perdido. Pensé que podría tener un diario que seguramente narrase mi decadencia y finalmente, mi muerte, pero no que iba a tener tan pocas páginas. Me cuesta escribir, me cuesta pensar, es todo tan confuso. Intento despejarme, bebo zumo y como algo. Creo que iré a Pedreña, necesito encontrar a aquella chica, espero que no me de otra paliza, pero si sigo así voy a enloquecer.

Voy a ir mejor preparado, llevaré el botiquín o al menos vendas. Creo que estaba en el baño del club naútico. La verdad es que esta pequeña isla tiene de todo, cuando me vaya a Mouro tendré menos recursos pero estaré más seguro. Tal vez deba retrasar la marcha. Cuando entré al baño tuve una grata sorpresa. Los automáticos del club estaban bajados y al encenderlos ¡bingo! ¡Se hizo la luz! Una buena noticia. Salgo a ver a Marta, hoy tiene que perder otro dedo para ver su desarrollo.

Me llevo una sorpresa al ver que su herida está cerrada, los dedos que perdió ayer están podridos en el suelo pero la herida se ha cerrado, se ha coagulado muy rápidamente. Me acerco con la intención de cortarle otros dedos pero se me nubla un poco la vista por el sueño. Marta es de los de tipo inteligentes y parece que se ha percatado, salta a por mi, intenta morderme, no llega, me quiere arañar, joder casi llega, interpongo mi mano izquierda. Mierda, me ha arañado.

Joder, corro hacia dentro. Suelto la katana nada más entrar. Dios dios, necesito alcohol, no sé si eso matará el virus, no sé si me ha infectado o no, pero estoy sangrando por el dedo meñique y el anular, muy poco, pero joder ¿porqué esto ahora? dios mierda, no hay tiempo, no queda más remedio. Apoyo la mano sobre una escalera, dejo los dos dedos al aire, cojo la catana, miro para otro lado. Grito.

Grito como nunca he gritado. Marta estaba gruñendo y se calla. He intimidado al mismísimo Dios, si existe, claro, con mi grito. He desquebrajado mis cuerdas vocales con el y las nubes se separan para dejar paso a mi voluntad. Me tambaleo. Me mareo cuando me sacan sangre así que esto me supera. Dios, no sé que hacer, me echo alcohol, soy gilipollas, grito aún más. Me equivoqué, quería echarme agua oxigenada que todavía queda en el botiquín. Me la echo y la espumilla parece cerveza. Sujeto mi mano y la adrenalina me hace ver mejor a mi alrededor pero empiezo a ponerme nervioso. Los samurais no guardan la katana si no se ha derramado sangre. Yo ya puedo guardar la mia.

Los pilares de mi existencia se han roto. Mi vida se desmorona. Corro y cojo las vendas, me vendo como puedo. La sangre, no sé si infectada o no, rápidamente empaña las primeras capas de venda. Sigo vendándome hasta acabar con las gasas. Cojo esparadrapo y lo gasto dando vueltas sobre mi mano. Me cuesta mover los dedos que quedan libres, pero es normal, estoy apretando con fuerza. Espero no haberme infectado. Empiezo a ver un poco borroso, pero es normal, me mareo mucho. Caigo al suelo, no sé en qué postura.

Huele fatal. Pienso que es el edor de mi putrefacción, de mi muerte en vida, pero al marearme he vomitado y después me he desmayado sobre ello. Estoy empapado en mi propio vómito, que asco. Tengo que salir de aquí y recuperar la cordura. Me pongo el chaleco de Airsoft sobre el vómito. Todo me da igual ahora mismo. Guardo la Katana y cojo el G36. Reviso el chaleco. No me quedan vendas para llevar encima pero si alcohol y el poco agua oxigenada que queda. Tengo un espejo que solía usar para las esquinas en las partidas. Lo saco y me miro. Mis pupilas parecen algo dilatadas, pero siguen marrones, como siempre.

Salgo con todo y llevo un bote de fabada, una barrita energética y agua. Lo meto en el bote y remo, remo como si no hubiera mañana. Llego a pedreña en una hora. Es mucho tiempo pero he ido dando tumbos por el agua. No sé ir en línea recta. Son las diez de la mañana cuando salgo del bote a la pasarela. Me mareo y caigo al agua. Consigo levantarme a pulso, con la poca fuerza que me queda y gateo por el puerto hasta subir a tierra firme. Me levanto. Estoy sudando, pero también empapado de agua. Huelo a salitre, parece como si mis sentidos se mejorasen, pero solo es la cabeza que me está jugando malas pasadas.

Veo sombras, figuras, disparo, pero el retroceso me acaba haciendo apuntar al cielo. Me caigo al suelo. Durante un minuto permanezco inmóvil, sin pensar en nada. Quiero que todo acabe pero me niego. No se trata de orgullo. Se trata de miedo. Aunque entro en mi cuando recuerdo cortándome los dedos. Nunca creí que tendría valor para hacer eso. Instinto de supervivencia lo llaman. Locura pienso para mi.

Escupo a un lado y bebo agua de la cantimplora. Al principio me sabe fatal, habría entrado algo de agua salada. Después vuelve a su sabor normal. O sin sabor como dice en los envases. Agito mi cabeza intentando recuperar la cordura. Sigo avanzando hacia el edificio de ayer donde estoy seguro que vive la chica. Camino con lentitud. En una esquina paro y saco el espejo. Mis ojos son verdosos ahora. Siempre fueron marrones. Creo que estoy infectado y voy a convertirme en uno de esos ghules. Espero ser de los inteligentes al menos.

- Te dije que no necesito a nadie!

Es lo que escuché. Cuando me giré, su bota, esta vez golpeó al G36. Después repitió operación. Vuelta entera y suela en mi pecho. Caí al suelo como nunca. Esta vez no sacó el cuchillo. Se acercó y puso su suela encima mio. Me miró y se agachó para retirarme las armas. Vio mis pupilas verdosas, cada vez más amarillas y comenzó a comprenderlo todo.

- No estoy infectado! - Hablé rápidamente antes de que terminase conmigo.
- Tus ojos mienten. Te han mordido, en la mano supongo, te han arrancado los dedos. - Alternó la mirada entre mis ojos y mi mano vendada.
- Te juro que no! Fue un arañazo. Me corté los dedos para evitar la infección.

La chica comenzó a reir. Su argumento fue tajante. Me había visto pelear con los ghuls hace dos días y sabía que no me atrevería a cortarme los dedos para sobrevivir. No tengo instinto de supervivencia se dijo.

- Tengo un ghul en mi isla, encadenado. La mujer que convivía conmigo estaba infectada y ella me arañó, en los dedos. Por eso rápidamente me los corté, no estoy infectado!
- ¿Qué diablos haces con un ghul encadenado? - Su semblante cambió entre seriedad y curiosidad.
- Estudiarla. Creo que hay tres tipos de ghul, quiero saber si puede morir de hambre o que!

En este momento su rostro esbozó una sonrisa que en otra situación sería tierna y agradable, pero en este momento, terminó por acongojarme.

- Estudiemos entonces. - Terminó la frase guiñando un ojo.

Abrí los ojos con síntoma de sorpresa. No imaginé que quisiese acompañarme a la isla, y evidentemente, no quería. Terminó con un golpe en la sién. El segundo esta semana. No llegué a quedarme inconsciente así que me golpeó otra vez.

Me levanté con el cuello irritado. Me pesaba más de lo normal. Cuando quise llevarme las manos para ver que pasaba me di cuenta. Estaba engrilletado y encadenado. Joder, en este pueblo todos tienen cadenas. Cuando oyó los ruidos de su improvisada mascota acudió a verme.

- Tienes los ojos amarillentos, creo que estás muy infectado, es una pena, parecías un buen tío.
- Y lo soy maldita sea, que no estoy infectado!

Pasó completamente de mi frase, como si no la escuchase. Igual no emití sonidos. Igual estaba realmente infectado y es lo que sienten los ghules inteligentes cuando hablan. Pero no, no era eso. Se acercó con un espejo y me mostró mi rostro. Sudoroso, pálido y con los ojos amarillos. Estaba sorprendido de aquello. Sobretodo cuando recordé lo que le pasó a Marta.

- Espera! La mujer que estaba conmigo tardó como 24 horas en infectarse. ¿Porqué tengo los ojos amarillos ya? Mis arañazos fueron tan superficiales como los que tenía ella!
- Pero ella no se cortó los dedos estúpido. Eso habrá acelerado el proceso.
- ¿Estás segura? Marta ya mostraba síntomas de ser un ghul aún con sus ojos verdes. Cuando se le volvieron amarillos ya estaba totalmente infectada.
- ¿Qué te pasó en la pierna? - Cambió de tema. No sé como, pero no tenía el neopreno y cuando me arrastró hasta su fortaleza se me debió abrir la herida. Sangraba ahora por la pierna.
- Me clavé un cristal.
- Ya, claro. ¿Más excusas? - No me creía, claramente. Sospechaba que ese era el origen de mi infección.
- Alguien robó botellas del club de buceo y se me adelantó, no pude conseguir todas. Me cabreé y pateé un escaparate.
- Eso ya me lo creo más, no destacas por ser el más listo.

Miré a mi alrededor y no había nada para intentar escapar. Tampoco era buena idea, pues acabaría por matarme si la supongo una amenaza de cualquier tipo. Estaba un poco más lúcido aunque mis ojos seguían siendo amarillos. Me dio algo de beber pero manteniendo las distancias. Se mostraba ahora más tierna. Parecía darse cuenta de que quizás no estaba infectado del todo. Pero su seguridad estaba ante todo, por eso no cedió. Pero se sentó en la misma estancia. Parecía más joven ahora, incluso vulnerable. Era capaz de hacerte olvidar que minutos antes te había dado una paliza. Que era una superviviente y podía patearte el culo cinco veces.

- ¿Y como te llamas? - Me preguntó. Se hacía la dura en muchos momentos pero tanta soledad abruma a cualquiera. Era una conversación que, le gustase o no, necesitaba.
- Guillermo ¿y tu? - Me animaría a pensar que esta conversación me mantendría lúcido más tiempo. Tenía miedo de que me transformase en uno de esos ghules y tuviese que cortarme la cabeza para después quemarme.
- Raquel. Fui quién mató a los zombis aquellos hace dos días.
- Entonces tu eres mi ángel de la guarda. - Sonreí con la intención de que confiara en mi. Quería que me soltase, quería irme de allí y no volver, tenía miedo de morir.

Algo raro pasaba. Cuando alguien se infectaba, lo normal era que antes de tener los ojos amarillos mostrase otros síntomas. Pero yo seguía lúcido, consciente y con los ojos totalmente amarillos, como si de un ghul o híbrido se tratase.

- ¿Sabes como funciona una vacuna? - Raquel cambió súbitamente de tema.
- Sí, mi padre me dijo algo de pequeño, te insertan el virus, debilitado para que tus ... espera. ¿Quieres inyectarme virus para intentar curarme? - Estaba loca!
- No soy tan estúpida como tú. Si no han encontrado una vacuna al virus no la voy a encontrar yo que no tengo ni idea.
- Joder, que susto. O es que quieres sacarme sangre. ¿Qué hora es por cierto?
- Cerca de las tres de la tarde. Esto te lo digo porque igual has desarrollado anticuerpos.
- ¿Eres médico ahora?
- No, pero tu tampoco eres un ghul, así que no me lo explico.
- ¿Cuál es tu teoría?
- Si de verdad fue un arañazo, y te cortaste los dedos, puede que una mínima parte del virus entrase en tu organismo. El virus es muy letal pero quizás, entró tan poco que no fue suficiente y tu organismo pudo con ello.
- ¿Y los ojos amarillos? - Parecía que yo era el estúpido que trataba de convencerla de que era un ghul y me matase. Pero no me entraba en la cabeza.

Tal vez tuviese razon. El arañazo fue muy poco profundo, en las uñas la cantidad de virus de Marta sería ínfima. El tiempo que tardé en cortarme los dedos apenas fue de 10 latidos de corazón. No habrá bombeado suficiente cantidad de virus al organismo pues antes me corté los dedos dejando el virus fuera. Si mi organismo se había vuelto inmune podría tener una posibilidad más para seguir vivo. Pero sobretodo, lo más impactante era que tuviera los ojos amarillos, como los ghules, pero sin mostrar un ápice de infección.

- Déjame ver eso. - Cogió mi mano y me retiró la venda. La herida se mostraba fea, pero no infectada ni necrosada. - ¿Cuándo te pasó?
- Hoy por la mañana, a las ocho o así. - No recuerdo exactamente la hora pero el cielo todavía estaba oscuro y en esta época del año, a las 9 ya había luz pero antes, no mucha, así que no podía ser más tarde.
- Han pasado siete horas, bastante. - Me apretó la herida, los muñones de los dedos y grité de dolor un segundo para callarme y aguantarme. Tenía que hacerme el duro. - No estás infectado, tras este tiempo no te debería de doler.

Se marchó de la habitación y me dejó con la herida al aire. Estaba esposado con bridas y podía verme la herida. Escocía un montón y soplaba para intentar calmarme. Al cabo de unos minutos, tras oir como revolvía en un armario llegó con un botiquín de la mutua montañesa. Se acercó y se agachó para vendarme y curarme la herida. Después hizo lo mismo con la herida del pie y decidió soltarme. Quise hacerme el gracioso e hice un amago avalanzándome sobre ella, que reaccionó mucho antes de lo que me esperaba y me golpeó con la suela en la cara y antes de que hiciese nada grité advirtiendo que era una broma!. Me contestó diciendo que se nota que era realmente tonto.

Me levanté y me enseñó el refugio. Tenía una habitación con bastantes armas donde también estaba mi chaleco, mi G36 y mi Katana. También estaba un rifle de francotirador y la ventana que daba al club de buceo. Le señalé la isla en la que estaba yo, se ve desde el edifio aunque ya algo diminuta. No conocía el nombre de la isla porque Raquel no era de aquí. Era de Palencia según me dijo y llegó en un convoy que trataba de ir al norte pero que a la altura de Torrelavega fue asaltado y fue la única superviviente.

Me dio algo de comer y me enseñó el sitio donde iba a dormir, una pequeña habitación que tenía un candado por fuera, dijo que era por su seguridad, que no me lo tomase a mal. Después la comenté todo lo que sabía y compartimos teorías. La mayoría de ghules que ha encontrado son de los lentos, los más raros son los inteligentes y después los rápidos. Llegamos a una posible conclusión que probaríamos con Marta. Los ghules necesitan alimentarse de carne humana y si no lo hacen van perdiendo facultades. Primero la inteligencia y después la velocidad. Un ghúl veloz pero estúpido fue antes un ghul inteligente, que no consiguió comida y por eso va perdiendo funciones, hasta convertirse en un ghul de los lentos.

Empezamos a escribirlo, no existían ghules diferentes, solo un deterioro en función de la ingesta de carne humana. Pero en ningún caso morían. Los ghules, una vez pierden la sangre y su cuerpo se pudre, convirtiéndose en ghules lentos y estúpidos, no pueden volver a evolucionar, o cualquiera que sea la palabra adecuada en este caso. Lo probaríamos con Marta. La ingesta de carne probablemente mantendría vivas algunas funciones humanas, como la asociación de conceptos y la posibilidad de coordinación ojo-mano-pie para poder correr a gran velocidad. Las funciones nerviosas parece que se pierden en cuanto entra el virus en el organismo, por lo que mi caso era especial, puede que hubiese desarrollado anticuerpos, o que fuera seropositivo del solanum o como quiera que hubieran llamado a este virus. Puede que le tuviera en sangre y no me afectase del todo, quién sabe, pero lo cierto es que si ya no me habiá convertido en un ghul, difícilmente lo haría. Sin embargo, los ojos amarillos, no ayudan mucho.

Planificamos el día siguiente. Iríamos a la isla, pero antes intentaríamos reparar el motor. Ayer se mantenía rehacia a convivir con alguien, hoy parecía que se había dado cuenta de que en compañía se olvidan muchas cosas. Jugamos al parchís que encontramos, aunque yo en desventaja, solo había dos colores y se empeñó en que fuera el amarillo, que solo tenía 3 fichas. Aún así perdí de manera exagerada. Aunque cuando comia sus fichas decía que pasaban a ser mias porque era un infectado. Al final lo pasamos bastante bien olvidando la situación que nos había llevado a ese punto.

Mantenerse ocupado es fundamental así como un buen estado de ánimo. Es imprescindible tener la mentalidad de que todo va a salir bien y evitar la negatividad. Era hora de irse a dormir. Finalmente cerró la puerta de su habitación y se debió acostar, o tal vez, escribió su propio diario. La recordé el candado y no dijo nada. Simplemente cerró. Parece que empezaba a confiar en mi, ayer me había dado una paliza, aunque hoy también, pero ahora parecía confiar en mi, creo que ambos estábamos agusto en compañía del otro. Todo es un asco, más lazos sentimentales de una u otra manera solo nos van a entorpecer. Espero que si la muerden, no dude en matarla, aunque ojalá dude en hacerlo ella. Temo más a la muerte que a convertirme en ghul.

Me miré al espejo. La nariz destrozada de la última patada con algunas tiritas. La pierna todavía curándose vendada entera. La mano izquierda, con dos dedos menos. Arañazos por la cara y ojos amarillos. Creo que me meteré en la cama. Hoy es Navidad y han pasado 9 días de mi cumpleaños. Felicidades me dije. No tengo velas que soplar, pero sí deseos que pedir.

Buenas noches.

Posteada por Wallack
el 05 de Marzo de 2010 a las 11:53

Archivado en: Zombi
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Paraguas Corp. Día 3:

INFO: quién lo pille a medias: aquí tiene toda la info.

FECHA: 24/12/2012

HORA: 22:32

LUGAR: Santander (en la isla del club naútico)

PUNTOS ESPECÍFICOS: Me quedé sin gasolina, Marta ha enfermado y he descubierto otro tipo de ghul o infectado. He contactado con otro superviviente aunque no quiere saber nada de mi.


(Plano de situación)

ACCIONES REALIZADAS: Me levanté pronto, hoy había dormido muy bien, me sentía genial, pero por lo visto Marta había pasado mala noche. Estaba empapada en sudor y parecía estar teniendo una pesadilla, así que la desperté para que se calmase. Estaba más cerca de mi. Creo que cuando nos acostamos en el suelo estábamos a dos o tres metros y esta vez casi había podido sentir su aliento en mi nuca, pero no la culpo, es fácil sentirse vulnerable en una situación así, aunque ya avisé que no quiero establecer ningún lazo con nadie.

Desayunamos unas rebanadas de pan y algo de zumo. Había podido reunir suficientes recursos para aguantar un mes, aunque con Marta se reduciría a la mitad, al menos, mientras estuviese aquí. La encomendé la tarea de organizar toda la estancia. Estábamos en la parte superior del edificio de la isla de la torre, o quién también la llama, isla de los ratones. Una isla que se utiliza como club de vela o naútico y está muy cerca de la costa. De hecho, con marea baja puede llegar a ser posible a entrar haciendo pie.

Hoy tocaba repetir Pedreña. Tenía que conseguir más botellas del club de buceo, así que me puse manos a la obra. Me equipé el uniforme de airsoft y el chaleco. Después me coloqué el G36 a la espalda. También llevaba una pistola, una beretta m92f, aunque era de airsoft y solo la llevaba por si tocaba intimidar a alguien, nunca se sabe, además, quedaba de puta madre en el uniforme.

Me subí a la motora, era un bote normal y corriente con motor, nada más. No llevé si quiera agua o comida, sabía que iba a ser un momento y podía estar para la hora de los simpsons en casa. ¿Simpsons? vaya, lo olvidaba, también habían muerto. Encendí la motora y puse rumbo a Pedreña, no son ni 10 minutos con la potencia y el poco peso que llevaba, así que iba tranquilo, dejando que el viento me despertase. Una alegre melodía de paz me embargaba. Era una escena muy tranquilizadora. Yo, con un G36, en una motora, sin peligro, sin problemas. Bueno, sin problemas hasta que el puto motor se paró, sabe Dios (aunque ya dudo de todo) si porque.

Estaba a 100 metros. Quizás menos. No tenía remos ni otra forma de empujar la motora que no fuera por mi. El motor sé que tenía gasolina, joder, estaba seguro. No sé que cojones había pasado. Solo podía nadar y empujarla yo mismo. Me quité el chaleco y las botas y me metí en el agua dejando el G36 y todo lo demás dentro de la motora. Nadé hasta que estuve cerca y subí a la pasarela atando la motora. Saqué las cosas y me equipé con todo y me calcé. Siempre llevaba el puxing porque no sabía cuando iba a poder necesitarle, además, ya que tenía poca batería y no podría recargarle, no quería que Marta, por algún casual la malgastase.

Cuando estaba preparado y fuera de la pasarela encendí el puxing y escaneé todas las frecuencias. Solo se detuvo en una que emitía un incesante jadeo o respiración. Instintivamente saludé al otro usuario del canal y en ese momento la emisión cesó. Me quedé perplejo durante un momento hasta que mi walkie perdió la batería y se apagó. Lo guardé en la bolsa de la pernera izquierda y continué andando en dirección al club.

Por el camino pude ver una niña muy graciosa con dos coletitas y me asombré. Llevaba gafas de sol aunque desde hace unos días no brillaba con fuerza. Me acerqué corriendo cruzando la carretera, sin mirar, porque total, ¿qué iba a pasar?, al llegar a ella la acaricié la cabeza, mientras, agachado, la quitaba las gafas para verla mejor. En ese momento pude ver sus pupilas dilatadas y su iris amarillento. De un respingo me levanté y reculé para chocarme con algo detrás. Me di la vuelta rápidamente y pude ver que era un infectado, posiblemente el padre de la niña, que también estaba infectada.

Rápidamente me aparté y les apunté a los dos alternativamente hasta que cesé para amenazar únicamente al adulto, pues este se alteraba cuando me veía apuntar a la niña. Sorprendentemente no me mató cuando podía por la espalda y en ese momento no sabía porque era, aunque ahora puede que tenga algo de idea. El infectado tenía en su cinturón el walkie que seguramente había estado emitiendo. Estaba pues ante un infectado con claros signos de inteligencia que no me había atacado por ver que portaba un arma y su vida corría peligro.

Ambos lucían heridas recientes, de quizás un par de días. Mientras me separaba de ellos apuntándoles, la niña lanzó una mirada hacia mi espalda, momento en el que me di la vuelta y pude ver como un gigantón se acercaba a mi. Instintivamente le disparé con tan buena suerte de acertarle en la cabeza haciéndole caer a plomo sobre las puertas del club de buceo. Cerca estaban los cuerpos de los otros dos infectados que había matado ayer. Y por un buen rato, pensé que también iba a estar el mio.

Nada más le disparé, el adulto salió corriendo a por mi. Este corría tanto como los veloces y además era inteligente, o mostraba signos de ello al menos. Me di la vuelta e intenté dispararle cuando de un golpe me retiró el G36 cayendo este al suelo. Esta vez, en lugar de que el miedo me inundase como de costumbre, conseguí darle una fuerte patada en el pecho que le retrasó unos metros, que aproveché para sacar la pistola, falsa como ya dije, y apuntarle amenazándole.

Los signos de inteligencia eran claros. Sabía que eso era un arma, no si era verdadera o no, ya que estas réplicas de airsoft son muy exactas, por lo que el ghul adulto se mantuvo a raya. Aproveché para recoger el G36 y enfundar la pistola y volver a tener mi escudo de seguridad con un arma real. Dejé de dudar, como si aún existiese humanidad en ellos o en mi y les disparé. Los cuerpos cayeron al suelo y sangraron a diferencia del ghul lento del día anterior, que parecía tener la sangre coagulada.

Al terminar comprobé los cartuchos del cargador y rellené con los que tenía en la pernera. Después me acerqué con cuidado al ghul y le arrebaté el walkie. Me estaba convirtiendo en un auténtico superviviente pero necesitaba algo por si me quedaba sin munición. Siempre había querido un machete pero estoy seguro de que no soy muy hábil con él y sería mejor una Katana, ligera y afilada. No soy fan de lo japonés pero apuesto a que cuando apunte a alguien con un G36 y una Katana en la espalda será de lo más cool que ese ghul habrá visto.

Volví al puerto y bajé por la pasarela en busca de algún barco con motor o similar. Solo quedaban dos barcos y estaban destrozados. Pero uno, al menos, tenía remos. Les cogí y les guardé en mi bote, para al menos, volver remando. Iba a ser una tarea difícil y cansada ya que no estoy en forma, pero iba a ser agradecida al ejercitarme realizándola. Después subí por la pasarela y entré al club de buceo. No quedaban botellas. ¿Quién se me había adelantado? ¿Mi ángel de la guarda era realmente un ángel?

En ese momento me cabreé mucho y destrocé todo el escaparate a patadas, y quizás no debería haberlo hecho porque un cristal bastante gordo se me clavó en la espinilla. Fantástico, ahora encima me costará correr y no tengo vendas. Entré en el baño del club, seguía como antes pero con la ventana destrozada. El botiquín no estaba ahí, pero tenían todavía trajes de neopreno y reguladores en el vestuario y me hice con un par de cada para tener en caso de emergencia. Aunque antes de llevarles al bote, me hice con un cuchillo para desgarrar parte de una pernera y colocármela en la espinilla. El neopreno era muy compresivo y frenaba la hemorragia aunque no era nada grave.

Cuando terminé de cargar todo en el bote fui donde caí ayer al suelo. Miré a los edificios en busca de los posibles edificios de los que podría haber disparado el francotirador que me salvó y así poder ver si tenía mis botellas. De camino al portal del edificio pasé por una vieja armería que aún tenía un par de katanas en el almacén, aunque no había munición ni nada más útil que eso. Me hice con una y la coloqué a la espalda del chaleco. La fijación MOLLE es muy útil para hacer apaños con cuerdas, nudos y bridas, así que tenía una Katana bien colocada y tal vez solo necesitaba una gabardina negra y larga para ir lo suficientemente cool, aunque no era la idea, solo necesitaba sobrevivir.

Entré en el portal del edificio y pude ver algunos cascabeles en los pasamanos. Estaban sujetos por un nylon que pasaba por las escaleras. Pensaba en hacerlos sonar cuando una sombra fugaz pasó por mi espalda. Salí del portal y vi como el viento se llevaba una sábana. Mi corazón se detuvo. Pensé que era hora de volver, pero antes activaría uno de esos cascabeles. Lancé una piedra y salí corriendo del portal. Salí tan rápido como cuando llamaba a un timbre de pequeño. Tan rápido que la pierna en la que había tenido el corte me falló y caí al suelo. Me reincorporé y me sacudí la tierra que tenía encima. Aquello era un viejo parque y la hierba había crecido mucho. Después miré a las ventanas y no vi a mi ángel de la guarda. Tal vez solo tuve suerte, así que me fui.

Se había hecho tarde, eran cerca de las 15:00 así que me dije de volver al barco y regresar a mi isla. Por el camino al puerto vi una silueta al fondo de la calle que se movía muy ágil y se alejaba por las calles aledañas. La seguí rápidamente y cuando estaba en la misma calle, detrás, apunté y coloqué el selector de tiro en semiautomático. Parecía una figura femenina y se confirmó cuando escuché un "ni se te ocurra" y acabó desapareciendo en la siguiente esquina. Como tonto que fui la seguí y tras cruzar la esquina vi una bota en mi cara. Reculé y ella se dio una vuelta entera para después clavarme la suela en el pecho y empujarme un metro atrás. Antes de que me levantase se había puesto sobre mi con un cuchillo en el cuello.

- ¿Qué diablos quieres? - la figura que aparentaba cerca de los 30 años, aunque seguramente tuviese menos, me amenazó sin dudarlo. Aunque me atrevería a decir que no quería hacerme daño. Era pelirroja y tenía el pelo muy cortito. Seguramente por comodidad.
- ¿Eres quién me salvó ayer? - los ojos claros de aquella mujer daban a entender que podía ser perfectamente un ángel de la guarda.
- ¡No has respondido a mi pregunta! - apretó el cuchillo y entonces empecé a dudar.
- Solo quiero ayuda y encontrar a más gente, estoy solo en una isla con otra persona. - Lo mejor era tener un equipo completo en el que todos fuésemos especialistas en algo para poder sobrevivir. Además la soledad no era buena.
- No te necesito! - apretó aún más.
- Todos necesitamos a alguien! - Eso es lo que quería decir cuando, antes de terminar, me golpeó en la sién dejándome inconsciente unos minutos.

Cuando desperté ya no estaba allí. Y los minutos fueron horas. Eran casi las cinco de la tarde cuando me reincorporé. Me coloqué todo y marché de rumbo al puerto. Me subí al barco y remé en dirección a la isla. Tardé bastante en llegar, estaba cansado y me dolía todo el cuerpo, primero el cristal, luego la paliza y los ghules que me encontré. Llegué y amarré el bote. Mañana iría al otro lado, no quería visitar Pedreña, además Santander quedaba más cerca para intentar conseguir que el motor funcionase de nuevo.

Al entrar me encontré todo muy bien ordenado excepto una zona muy revuelta con cosas por el suelo, junto a ellas estaba Marta, empapada ensudor y con el brazo vendado. Estaba inconsciente, así que quise retirarle la venda para ver que la había pasado. Las heridas de zarzas estaban necrosadas. Evidentemente habían sido del ghul que la atacó y estaba infectada. Di un respingo hacia atrás asustado y después la coloqué la venda de nuevo. Dios ¿porqué esto ahora? ¿qué podía hacer? ¿cortarle el brazo? eso creo que sería viable si las heridas son recientes, pero ya llevaba muchas horas infectada y el virus estaría en todo el organismo.

Había perdido humanidad cuando maté a aquella niña y hoy iba a peder la poca que me quedaba. Decidí encadenarla fuera para poder estudiarla. Estaba dormida cuando la encadené. No sabía en qué tipo de ghul se convierte una persona ni en cuanto tiempo. Podía ser de los rápidos, de los lentos o de los inteligentes. Así que la cadena fue larga para que se pudiera mover y la dejé cerca herramientas de plástico que no iban a servirle de nada, con la idea de que las intentase utilizar.

Se despertó encadenada y gritando como una loca cerca de las nueve. Cuando fui a verla apenas encadenó palabras y solo pequeños gemidos. Sus ojos todavía eran verdosos como cuando la encontré. Pero ya intentaba zafarse de sus cadenas con las falsas herramientas de plástico. Veinticuatro horas es lo que tardó en infectarse. Corrí a apuntarlo en un anexo aparte. Es posible que con heridas muy superficiales el tiempo de infección sea mayor que con un mordisco profundo. Me senté y la estudié media hora más. Sus ojos ya se volvían más amarillos y las pupilas se dilataban.

Intentó atacarme un par de veces más hasta que se tumbó. En principio me acerqué unos pasos y pude ver como entreabría un ojo. Intentó jugármela una vez más pero no la hice caso. De vez en cuando despertaba e intentaba utilizar las herramientas para escapar pero no podía. La cadena era de acero y el candado reforzado. Estaban en el suelo del pequeño muelle de la isla y el candado estaba bierto. Estaba claro, guardaban un buen barco y alguien lo usó para escapar, probablemente el dueño, pero ahora las teorías no servían para nada.

Llevé a Marta una rebanada de pan con mantequilla para ver su reacción, la cual fue arrojarlo de forma inmediata por el pequeño balcón que había en la parte superior. Probaría a darle carne humana para ver que hace pero mejor no, tampoco quiero ser estúpido. Me acerqué con la Katana y la corté dos dedos de la mano izquierda. La Katana era bestial, cortaba rápida y limpiamente. Marta no se quejó, sus dedos sangraban, no estaba coagulada todavía. Mañana la cortaría más dedos para probar.

De momento he podido identificar tres tipos de ghules o zombis.

Los inteligentes: Han sido mi último descubrimiento y sorpresa. Me atrajeron con un Walkie Talkie aunque no pueden hablar ni intercambiar palabras conservan recuerdos y asocian significados. Sabían que mi arma era peligrosa y no se arriesgaron. Pero prepararon una estrategia y la niña con gafas, para disimular sus ojos, me descolocó totalmente. Parecen híbridos pues todavía sangran con bastante similitud a un humano. Marta sangraba de la misma forma.

Los rápidos: No articulan palabras y llevan poca ropa, tal vez para correr más, el frio no les afecta como parece afectarles a los inteligentes que aún visten ropas. Su estado de putrefacción es mayor que los inteligentes y aunque sangran, ya no lo hacen de la forma de una persona viva. Sangran como si les quedara menos de la mitad de sangre en el cuerpo, con poca presión y despacio.

Los lentos: Son la menor amenaza, al menos hasta ahora que he tenido pequeños encuentros. No denotan inteligencia y no sangran. Cuando le disparé en la frente a aquel ghul su cabeza estalló repartiendo sus sesos por la acera pero no había sangre. Son lentos y torpes y el estado de putrefacción es muy alto. No sé si la putrefacción es un factor para relacionarles o lo es la velocidad, la inteligencia o la coagulación de la sangre. No soy médico ni sé de medicina.

Cabe destacar que la niña, a diferencia de los demás, solo parecía zombi por el color de sus pupilas. Aunque las heridas que después presentó eran recientes, su piel no tenía grado de putrefacción alguno. Tal vez sea por ser más joven y que por eso, el virus, le cuesta más atacar, no lo sé. Pero ahí puede haber una clave para algo, por eso lo apunto. Quieren alimentarse de carne humana, por instinto, no sé si les sirve de algo y si la falta de esta les deteriora. Lo comprobaré con Marta.

Es hora de dormir, aunque no he cenado ni comido. Me tomaré un buen manjar, ya no tengo que compartirlo con Marta aunque todavía quiero saber quién era la chica de Pedreña que me golpeó, voy a necesitar su ayuda tarde o temprano me temo.

Espero poder escribir una novela un día y hacerme rico en un nuevo mundo libre de caos. Hoy es nochebuena. Hasta mañana soledad.

Posteada por Wallack
el 04 de Marzo de 2010 a las 13:24

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Paraguas Corp. Día 2:

INFO: quién lo pille a medias: aquí tiene toda la info.

FECHA
: 23/12/2012

HORA: 23:28

LUGAR: Santander (en la isla del club naútico)

PUNTOS ESPECÍFICOS: Mi primer encuentro con dos infectados. Comienza a establecerse una pequeña rutina que permita hacer más llevadero el día a día. Hay constancia de más supervivientes pero evitan el contacto directo.


(Plano de situación)

ACCIONES REALIZADAS: Hoy tuve un día muy productivo, me levanté temprano, con las primeras luces del alba.

Había dormido bien, pero aún así, había pasado mucho calor a pesar de estar ya en pleno invierno, me levanté empapado en sudor. Fui al cuarto sin ventanas donde guardo todos los juguetes de Airsoft y me equipé con un uniforme, chaleco y casco. Pretendía usarlo solo para portar más provisiones encima y porqué no decirlo, meterme un poco más en el papel de superviviente.

Ya tenía el G36 que había adquirido y después, empaqué en la mochila los primeros víveres para dirigirme a la bahía que tan bonita había lucido días antes y ahora se encontraba, en muchos casos, muerta, con algunos cadáveres flotando en sus aguas.

Llegué al borde y subí en la motora todas las provisiones. Tocaba segundo viaje. Por el camino vi luz en un sexto piso. Ni por asomo se me ocurrió subir. Cuando subía por las escaleras de casa, un escalofrío estremecedor recorrió mi espalda, pero no se trataba más que del miedo que quería salir, aunque yo no le dejara.

Cargué con más provisiones y llené la motora con víveres en conserva para poder aguantar, al menos, un mes y me dirigí a mi primera fortaleza, la isla del club naútico. La electricidad no funcionaba, así que el utilizar el puxing para intentar encontrar una emisión estaría limitado a la batería. Preferí dejarlo para otro día.

Coloqué todo, aunque iba a durar poco, mañana tenía pensado ir a mouro, allí, en el viejo faro y bien alejado y protegido tendría más opciones de establecer una fortaleza. El libro dice que los ghules podrían seguir andando por el agua pero eso no lo iban a escalar nunca, lo tengo claro.

Eran las 13:42 cuando empecé a comer. Recuerdo exactamente la hora porque antes de ponerme a comer hice mi pequeño ritual de vaciarme los bolsillos y poner el reloj en la mesa, en este caso, una caja de cartón vacía. Solo comí un bote de fabada asturiana. Estaba muy rico y me comí hasta el tocino que nunca tomaba. No era época de derrochar. Si algún día todo volvía a la normalidad, habría aprendido mucho en esto, pero tampoco quiero pecar de soñador, aunque dicen que de ilusión también se vive.

Al terminar me subí en la motora para ir a Pedreña, al club de buceo. Finalmente no cogí mi equipo. Estaba en el garaje bastante lejos de mi casa y no quería perder tiempo en ir y venir, así que me arriesgué a que el club mantuviese alguno de los equipos que suelen tener. Aunque lo más importante eran las botellas y el compresor.

El puerto de pedreña tiene una pasarela como todos, que solo se usa para aparcar y descargar. Allí fui. Aunque ahora estuviese todo patas arriba, respetar las normas básicas, aunque sean de circulación y ahora no sirvan, me mantendrán con la humanidad que necesito, para seguir cuerdo un día más.

Comencé a andar por la pasarela, tranquilo, como sabiendo que no iba a pasar nada. El G36 lo tenía a la espalda, y al frontal dos cargadores que había conseguido. En el bolsillo de la pernera izquierda tenía cartuchos sueltos, pero necesitaba más cargadores. Los portacargadores frontales eran para un M4 así que los tuve que forzar un poco para que entrasen los del G36.

Subí por la pasarela y me dirigí hacia el club. La puerta estaba cerrada. Eso es bueno. De una patada la puerta se abrió. Nunca había sido de gran calidad y tampoco tenía cosas de valor, ni si quiera dinero.

A la izquierda, nada más entrar, están las botellas que usan. Probé 5 al azar, todas llenas. Fantástico, intenté cargar con dos, pero soy un poco tirillas, cada una pesa 20 kilos y agarrarlas con una mano es incómodo. Pero como se trata de sobrevivir lo intenté.

Caminando de nuevo a la pasarela una de las botellas, la de la mano izquierda se me resbaló y comenzó a rodar. ¡Mierda! grité. Solté la otra que afortunadamente no rodó y corrí tras la otra. No llegué a tiempo y esta cayó al agua. ¡Joder!

Me levanté y me sacudí un poco. Al mirar hacia el club vi como cerca, por la acera una silueta se formaba y definía cada vez más. De un oscurro borrón a una figura humana. Cogí el G36 y apunté para mirar por la óptica y poder ver que era un infectado. No me lo creía. Retiré el arma para mirar por mi mismo para volver a apuntar. Joder, era uno de ellos, el primero.

¿Qué hago? Todavía no había disparado y no tenía ni idea. Estaba a 20 metros por lo menos, mejor que se acerque y así no fallo. La munición era importante. Cuando estaba a punto de disparar oí pasos, repiqueteos de pies desnudos mucho más cerca. Desencaré el arma y vi a uno corriendo. Salía del club de buceo! Joder, había estado hace unos segundos ahí y no se había enterado. Tal vez entró allí por la ventana del baño o quién sabe, pero estoy seguro de que se enteraron por el ruido cuando se me cayeron las botellas.

Le apunté rápidamente y disparé de manera instintiva. Era la primera vez que disparaba un arma de fuego. Durante un momento experimenté todas las sensaciones del mundo. Desde el subidón que se experimenta al saber que con solo el dedo índice controlas la vida de la otra persona, hasta el bajón y el miedo al ver que no solo fallé, sino que el retroceso me tiró al suelo.

El ghul, infectado, o lo que fuera, corría mucho, y estaba casi encima mio. Intenté alcanzar el G36 que se me había caído tras el retroceso y el susto que me llevé. Mierda, ya le había alcanzado cuando el ghul tapaba con su cabeza el sol que antes me cegaba los ojos. Pensé que todo se había acabado así que cerré los ojos y apreté los dientes.

Podría haber luchado pero tenía miedo. Sin embargo un sonido sordo seguido de una cegadora luz me tranquilizó. ¿Había muerto? No. Alguien le había disparado y se había caído a mi lado dejando de nuevo paso a la luz del sol.

Joder, había alguien más y me había salvado. El otro ghul, el de la acera que se movía más torpemente todavía estaba a cerca de 20 metros. Iba muy despacio. Giré mi cabeza y vi al ghul ya muerto, su función cerebral ahora si que había terminado.

Me levanté y ya recogí el G36. Miré a los lados y a los edificios cercanos pero no discernía nada. Tengo un angel de la guarda me dije. Una nueva oportunidad joder. Ahora ya sabía lo que era estar cerca de la muerte, y el retroceso de un arma de fuego, así que esta vez estaría más preparado. Apunté al ghul tensando más mi brazo para que el golpe no me afectase. Apuesto a que mi angel de la guarda estaba ahí, en su escondite, riéndose como ese inútil vestido de falso militar apunta a un ghul.

Disparé y pude ver como se abría su cabeza a la altura de la frente. Apunté al cuello pero se desvió. Tendré que practicar más. Sentí un subidón increible. Todo era diferente. Las botas ya no me apretaban ni me dolía la herida de la uña del pie, era como si todo hubiese cambiado de repente.

Grité preguntando quién era el misterioso tirador. Nadie contestó. Aún así volví a gritar diciendo que mañana volvería.

Tras hacer cinco viajes pude meter 8 botellas en la motora. Las guardaría en mouro, pero también dejaría dos en la isla del club naútico. Tenía pensado establecer diversos lugares con provisiones.

Lo siguiente que tenía pensado era algún baúl estanco para guardar provisiones cerca de alguna boya en caso de necesitarlas algún día, pero ahora no abundan así que no puedo permitirme derrochar comida para guardarla por ahí.

Me sentía más seguro así que tras los viajes y haber dejado todas las botellas volvería a la ciudad. Me creía capaz de todo así que era mejor que aprovechase ese sentimiento antes de que fuera demasiado tarde.

Entré por el barrio pesquero. Prefería que fuese más a las afueras que en el centro para evitar riesgos. Imaginé un Pedro Munitis zombi y dispararle en las rodillas, pero luego las imágenes de mi imaginación se apagaron tras escuchar un grito.

Había subido del puerto cuando un grito, incesante comenzó. No pedía ayuda, solo gritaba. Joder, hoy estaba viviendo más que en mis 24 años de vida. Estaba armado de valor así que corrí hacia el origen del grito. Una cuarta planta de un edificio antiguo de la lonja.

Subí por las escaleras crujientes cuando a la altura del tercer piso una se rompió y mi pierna entró hasta casi la pelvis. Me hice alguna herida seguro pero no me disloqué por suerte. Saqué la pierna y seguí subiendo.

Si esto fuera una película abusariá del Shaky cam, el efecto ese de agitar la cámara para recrear el estrés de la situación. El cual se podía cortar con un cuchillo.

Vi la luz, nunca mejor dicho, del piso del que provenían los gritos. Un pasillo estrecho con algo de luz y al final, un ghul, golpeando una puerta cerrada o lo quedaba de ella. Tras uno de los agujeros podía ver a una persona, que gritaba de manera incesante. No podía arriesgarme a disparar porque lo mismo le doy!

Me embargó el espíritu de las películas y solté un ¡Ven aquí gatito! para acto seguido maldecir diciendo ¡Ostias es de los que corre!. Reculé y subí un poco unas escaleras y cuando el infectado estaba lo suficientemente cerca le disparé tres tiros a bocajarro. Cayó al suelo y ya nunca más se movió.

Me acerqué al final del pasillo, con calma para que no se alterase y al ver que no era uno de los ghules salió corriendo y me abrazó. Era una mujer de unos 40 años o tal vez menos, pero estos días de angustia envejecen a cualquiera. Le di agua de mi cantimplora y me contó que gracias que el ejército había llegado.

Su nombre era Marta y tenía 37 años según me dijo aunque aparentaba 40 por que llevaba varios días encerrada en casa por miedo y esta misma mañana un ghul la había visto por la ventana. Dijo que yo era su ángel de la guarda aunque su semblante se oscureció cuando la expliqué que ya no quedaba nada, ni si quiera ejército y cometí un error, la dije que me acompañara a mi pequeña fortaleza, mi pequeño refugio seguro. Llevarla allí significaba dividir por dos las raciones y cantidades de supervivencia pero el error que no cometí fue el de contarla mis planes y mis otras opciones.

Tenía heridas en las manos pero eran pequeños arañazos como de zarzas. Se los limpié con agua y subimos a la motora, nos dirigimos a la isla, a mi pequeño refugio donde terminé de explicarle lo que sabía. Le expliqué que según creo hay dos tipos de ghules, los torpes y los veloces, que no sé exactamente porqué, pero son así.

Ya es tarde, exactamente las 24:14. Marta no se ha acostado, me ha pedido que la abrace al dormir porque tiene miedo, pero la he dicho que no. No quiero unir lazos con nadie ahora, porque no sé cuando se podrán romper, y lo último que necesito es perder a más gente. La he advertido de que tiene que buscar una función para la que sea útil en el refugio o en la supervivencia, sino, solo estará acortándome los víveres y es lo último que quiero.

Cierro el libro, mañana tal vez sea otro día, o tal vez no. Volveré a por más botellas de oxígeno y tal vez conozca a mi ángel de la guarda, o tal vez, me dispare a mi.

Posteada por Wallack
el 03 de Marzo de 2010 a las 12:28

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Paraguas Corp. Día 1:

INFO: quién lo pille a medias: aquí tiene toda la info.

"La segunda, un escenario más ominoso, podría resultar en una guerra total entre los vivos y los muertos: una guerra para la que ahora tú estás preparado."

No pude evitar soltar una carcajada aquel día en el avión cuando terminé de leer el libro. En parte siempre pensé que podría ser divertido un ataque zombi, pero la guía de supervivencia, aunque me enganchó y hasta enamoró, pecaba en algunos momentos de jocosa y perdía su credibilidad.

Hoy, casi un año después de que terminé de leerme aquella guía, ha resultado que puede ser de utilidad.

FECHA: 22/12/2012

HORA: 20:43

LUGAR: Santander

PUNTOS ESPECÍFICOS: El caos está sembrando la ciudad, apenas hay supervivientes y los ghules campan a sus anchas. Los militares yacen junto a civiles y niños. Algunos en piras quemadas mientras que otros amontonados en esquinas.


(Plano de situación)

ACCIONES REALIZADAS: Ya he terminado de preparar una serie de provisiones para aguantar al menos un mes. Tengo ropa de abrigo y llevo el equipo de Airsoft, al menos, me permitirá poder ocultarme en algún momento si es necesario. Me he hecho con un G36 de un militar y varios cargadores. Va a ser difícil, tengo que realizar unos cuantos viajes para llevar todo. Mi plan, ir a la isla del club naútico frente a la playa de los bikinis, donde rodeado de mar cargado de salitre, evitaré que puedan sentirse atraidos por mi olor.


(Isla de la Torre, club de vela, frente a la playa de Bikinis)

Me llevo también el equipo de buceo aunque necesito botellas. Con suerte el club de Pedreña seguirá intacto y tendrá botellas disponibles, tal vez para una emergencia.

Tengo que evitar salir de noche, en la isla hay electricidad, aunque no sé cuanto durará. Llevo el Puxing Px777 y un netbook de mi madre algo obsoleto. No pretendo nada más que intentar crackear el walkie para acceder a más frecuencias, aunque con suerte, hay una emisora en la isla.

Tengo que mantenerme ocupado, pero Guerra Mundial Z no es una opción. Tal vez termine de leer la Dragonlance, quién sabe, lo que si es seguro es que tengo un plan. Mañana, con las primeras luces del alba, marcharé a Pedreña desde la isla. No tardaré más de 20 minutos, pero rezo porque no me encuentre con nada y tengan botellas. En el peor de los casos, me he podido descargar 20 manuales PDF de distintos compresores de aire, espero que alguno sea el del club. Necesito esas botellas.

La isla del club naútico es accesible con marea baja, pero es solo el primer punto, estaba cerca y necesitaba electricidad. Cuando tenga las botellas iré a la isla de Mouro, el antiguo faro será ideal para mantener una buena visión. Además, está rodeada de agua y la profundidad minima es de 10 metros. El acceso es a través de una escalera natural que los torpes ghules no podrán utilizar.


(Isla de mouro con el viejo faro ya abandonado)

Será mi fuerte, está claro, pero necesito energía, electricidad. Tal vez una dinamo, algo con lo que pueda hacer algo. De momento me conformo con seguir vivo.

En cada viaje recojo cartuchos para poder tener munición llegado el momento. El problema es que nunca he disparado un G36 de verdad y temo llamar la atención al practicar con el. Creo que después de conseguir las botellas, me adentraré en altamar para poder practicar sin atraer a ningún infectado.

Menos mal que hice caso a Miguel y me saqué el título para pilotar barcos de menos de 6 metros de eslora, no sé lo que haría ahora.

Creo que me voy a dormir. Tengo mucha comida pero no tengo hambre. Mañana será otro día, espero que mejor.

Posteada por Wallack
el 03 de Marzo de 2010 a las 12:21

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Paraguas Corp. Diario de la infección

En mediavida se ha empezado un tema en el que cada miembro postea un capítulo de su diario de la infección zombi que ha azotado el mundo entero.

En principio se basa en el libro de Max Brooks y me ha resultado muy buena la idea, por lo que procederé a publicar aquí también las entradas que escriba en el foro.

"El fatídico dia 14 de noviembre de 2012 empezó la infección, pero relataré su repercusión internacional en la mas brevedad posible.

Pedro Piqueras daba las noticias en Telecinco, unos disturbios bastante graves llevaban ocurriendo en Marsella desde hace varios dias, debido a motivos que nadie sabia, las noticias tardaban mucho en llegar, los blogs en internet subian videos y fotos de caníbales,
todo el mundo estaba loco, al menos es la conclusión que puedes sacar en ese momento. Pero claro, tu puede que hayas sido crédulo y te hayas preparado, ¿O no? ¿Acaso te pilló por sopresa?

Segun pasaban los días, los "disturbios" se extendieron al norte de Italia, ahí la represión fué brutal, tanto que se acuso al gobierno de Italia de crimenes contra la humanidad, las víctimas se contaban a cientos de millares, militares, policías, con orden de disparar a toda aquella persona agresiva o con intención de saltarse los tóques de queda o controles.

Seguían pasando los días, la infección casi estaba en España, tanto que se daban los primeros disturbios, pero eran aislados y no se les dio importancia mediática. Suiza, Alemania, Bélgica... todo se expandia a velocidad de vértigo.

Los extranjeros cogían aviones llendo a sus paises los de los demás paises cogían aviones hacia los lugares sin infectados...

La gran conmoción, la cruda realidad, la visión del mundo ante el verdadero poder de la infección llegó, cuando Sarkozy estaba dando un meeting internacional en directo, en Marsella, la llamada zona 0. Llamaba a la calma, pero muchas personas, por no decir la mayoria estaban ya en estado de histeria en Francia y en muchas zonas europeas.

En mitad de la arenga, un escolta de Sarkozy, se desplomó en el suelo. Inmediatamente entraron los servicios médicos a atenderle, y con una cortina taparon todo. Lo que no pudieron evitar, fué la emisión en directo de cómo se levantaba este hombre, y mordía en el cuello a los servicios médicos, arrancando carne. La sangre le chorreaba por la mandíbula, y por el traje negro. Inmediatamente, los demás escoltas sacaron de allí a Sarcozy, y abatieron a su compañero descargando sus cargadores sobre su cabeza, y su pecho. En ese mismo instante, se corta la transmisión, mientras empezaba a cundir el pánico.

Ahi el mundo reaccionó, cerraron fronteras, ley marcial en todo el globo, pero ya era tarde... Los ingleses y americanos creian, que al haber agua de por medio nunca les pasaría nada. Pero los infectados habían llegado a sus aeropuertos, y estaban también en sus hospitales.

Para el 1 de Diciembre. el 25% de la población mundial se había infectado, en varios paises antes civilizados se habian levantado nuevas dictaduras, anarquia...

España, era muy curioso, pero la infección llegaba muy lenta, se contabilizaron alrededor de unos 10 millones de refugiados en el norte de España, atascados... Aun asi, la infección se movio con lentitud, habia una gran cantidad de controles y áltamente estrictos. Los asesinatos se contabilizaban a miles, ya nadie se fiaba de nadie.

Para el 21 de diciembre de 2012 el índice de infección es del 98.5% en España el 92%, pero esto iba a peor...
"

Esta es la introducción sobre la que se basará la historia. Todas las entradas que tengan la etiqueta Zombi serán al respecto del tema. Obviamente las más nuevas serán las primeras así que si alguien lo pilla adelantado y le interesa que empiece a leer por las  más viejas.

Posteada por Wallack
el 03 de Marzo de 2010 a las 12:19

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