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Información

Me llamo Guillermo Gómez, soy Ingeniero Informático, nací en 1985 y llevo trabajando desde 2005 (me gradué en 2007). Soy la ostia en vinagre, verso y prosa.

Series

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No hay orden de preferencia !!

Todas ellas rumiando pipas.

Objetivos

· Cruzar EE.UU.
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· Montar mi empresa
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Paraguas Corp. Día 4:

INFO: quién lo pille a medias: aquí tiene toda la info.

FECHA
: 25/12/2012

HORA: 23:58

LUGAR: Pedreña (En el refugio de Raquel)

PUNTOS ESPECÍFICOS: Mierda, mucha mierda.


(Plano de situación)

ACCIONES REALIZADAS: Me desperté abrazado por Marta. Bueno, por sus gritos en realidad. No paraba de gritar y no había parado en toda la noche. Tenía la espalda destrozada de tanto girarme. Estaba entrando en mi cabeza con sus gruñidos y gemidos pero no podía matarla, no todavía, necesitaba ver cuando tiempo aguanta sin comer, estar preparado, hacer cuentas. Pero hoy me había costado dormir, además estaba molido, ayer me dieron una paliza en 5 segundos, se me clavó un cristal en la pierna y maté a una niña. Vale, era una infectada, pero una niña al fin y al cabo.

Creo que estoy empezando a volverme loco y no sé si saberlo ayuda o no. He perdido la poca humanidad que me quedaba, o eso parece. Mientras escribo estas líneas con las últimas horas del día, me encuentro perdido. Pensé que podría tener un diario que seguramente narrase mi decadencia y finalmente, mi muerte, pero no que iba a tener tan pocas páginas. Me cuesta escribir, me cuesta pensar, es todo tan confuso. Intento despejarme, bebo zumo y como algo. Creo que iré a Pedreña, necesito encontrar a aquella chica, espero que no me de otra paliza, pero si sigo así voy a enloquecer.

Voy a ir mejor preparado, llevaré el botiquín o al menos vendas. Creo que estaba en el baño del club naútico. La verdad es que esta pequeña isla tiene de todo, cuando me vaya a Mouro tendré menos recursos pero estaré más seguro. Tal vez deba retrasar la marcha. Cuando entré al baño tuve una grata sorpresa. Los automáticos del club estaban bajados y al encenderlos ¡bingo! ¡Se hizo la luz! Una buena noticia. Salgo a ver a Marta, hoy tiene que perder otro dedo para ver su desarrollo.

Me llevo una sorpresa al ver que su herida está cerrada, los dedos que perdió ayer están podridos en el suelo pero la herida se ha cerrado, se ha coagulado muy rápidamente. Me acerco con la intención de cortarle otros dedos pero se me nubla un poco la vista por el sueño. Marta es de los de tipo inteligentes y parece que se ha percatado, salta a por mi, intenta morderme, no llega, me quiere arañar, joder casi llega, interpongo mi mano izquierda. Mierda, me ha arañado.

Joder, corro hacia dentro. Suelto la katana nada más entrar. Dios dios, necesito alcohol, no sé si eso matará el virus, no sé si me ha infectado o no, pero estoy sangrando por el dedo meñique y el anular, muy poco, pero joder ¿porqué esto ahora? dios mierda, no hay tiempo, no queda más remedio. Apoyo la mano sobre una escalera, dejo los dos dedos al aire, cojo la catana, miro para otro lado. Grito.

Grito como nunca he gritado. Marta estaba gruñendo y se calla. He intimidado al mismísimo Dios, si existe, claro, con mi grito. He desquebrajado mis cuerdas vocales con el y las nubes se separan para dejar paso a mi voluntad. Me tambaleo. Me mareo cuando me sacan sangre así que esto me supera. Dios, no sé que hacer, me echo alcohol, soy gilipollas, grito aún más. Me equivoqué, quería echarme agua oxigenada que todavía queda en el botiquín. Me la echo y la espumilla parece cerveza. Sujeto mi mano y la adrenalina me hace ver mejor a mi alrededor pero empiezo a ponerme nervioso. Los samurais no guardan la katana si no se ha derramado sangre. Yo ya puedo guardar la mia.

Los pilares de mi existencia se han roto. Mi vida se desmorona. Corro y cojo las vendas, me vendo como puedo. La sangre, no sé si infectada o no, rápidamente empaña las primeras capas de venda. Sigo vendándome hasta acabar con las gasas. Cojo esparadrapo y lo gasto dando vueltas sobre mi mano. Me cuesta mover los dedos que quedan libres, pero es normal, estoy apretando con fuerza. Espero no haberme infectado. Empiezo a ver un poco borroso, pero es normal, me mareo mucho. Caigo al suelo, no sé en qué postura.

Huele fatal. Pienso que es el edor de mi putrefacción, de mi muerte en vida, pero al marearme he vomitado y después me he desmayado sobre ello. Estoy empapado en mi propio vómito, que asco. Tengo que salir de aquí y recuperar la cordura. Me pongo el chaleco de Airsoft sobre el vómito. Todo me da igual ahora mismo. Guardo la Katana y cojo el G36. Reviso el chaleco. No me quedan vendas para llevar encima pero si alcohol y el poco agua oxigenada que queda. Tengo un espejo que solía usar para las esquinas en las partidas. Lo saco y me miro. Mis pupilas parecen algo dilatadas, pero siguen marrones, como siempre.

Salgo con todo y llevo un bote de fabada, una barrita energética y agua. Lo meto en el bote y remo, remo como si no hubiera mañana. Llego a pedreña en una hora. Es mucho tiempo pero he ido dando tumbos por el agua. No sé ir en línea recta. Son las diez de la mañana cuando salgo del bote a la pasarela. Me mareo y caigo al agua. Consigo levantarme a pulso, con la poca fuerza que me queda y gateo por el puerto hasta subir a tierra firme. Me levanto. Estoy sudando, pero también empapado de agua. Huelo a salitre, parece como si mis sentidos se mejorasen, pero solo es la cabeza que me está jugando malas pasadas.

Veo sombras, figuras, disparo, pero el retroceso me acaba haciendo apuntar al cielo. Me caigo al suelo. Durante un minuto permanezco inmóvil, sin pensar en nada. Quiero que todo acabe pero me niego. No se trata de orgullo. Se trata de miedo. Aunque entro en mi cuando recuerdo cortándome los dedos. Nunca creí que tendría valor para hacer eso. Instinto de supervivencia lo llaman. Locura pienso para mi.

Escupo a un lado y bebo agua de la cantimplora. Al principio me sabe fatal, habría entrado algo de agua salada. Después vuelve a su sabor normal. O sin sabor como dice en los envases. Agito mi cabeza intentando recuperar la cordura. Sigo avanzando hacia el edificio de ayer donde estoy seguro que vive la chica. Camino con lentitud. En una esquina paro y saco el espejo. Mis ojos son verdosos ahora. Siempre fueron marrones. Creo que estoy infectado y voy a convertirme en uno de esos ghules. Espero ser de los inteligentes al menos.

- Te dije que no necesito a nadie!

Es lo que escuché. Cuando me giré, su bota, esta vez golpeó al G36. Después repitió operación. Vuelta entera y suela en mi pecho. Caí al suelo como nunca. Esta vez no sacó el cuchillo. Se acercó y puso su suela encima mio. Me miró y se agachó para retirarme las armas. Vio mis pupilas verdosas, cada vez más amarillas y comenzó a comprenderlo todo.

- No estoy infectado! - Hablé rápidamente antes de que terminase conmigo.
- Tus ojos mienten. Te han mordido, en la mano supongo, te han arrancado los dedos. - Alternó la mirada entre mis ojos y mi mano vendada.
- Te juro que no! Fue un arañazo. Me corté los dedos para evitar la infección.

La chica comenzó a reir. Su argumento fue tajante. Me había visto pelear con los ghuls hace dos días y sabía que no me atrevería a cortarme los dedos para sobrevivir. No tengo instinto de supervivencia se dijo.

- Tengo un ghul en mi isla, encadenado. La mujer que convivía conmigo estaba infectada y ella me arañó, en los dedos. Por eso rápidamente me los corté, no estoy infectado!
- ¿Qué diablos haces con un ghul encadenado? - Su semblante cambió entre seriedad y curiosidad.
- Estudiarla. Creo que hay tres tipos de ghul, quiero saber si puede morir de hambre o que!

En este momento su rostro esbozó una sonrisa que en otra situación sería tierna y agradable, pero en este momento, terminó por acongojarme.

- Estudiemos entonces. - Terminó la frase guiñando un ojo.

Abrí los ojos con síntoma de sorpresa. No imaginé que quisiese acompañarme a la isla, y evidentemente, no quería. Terminó con un golpe en la sién. El segundo esta semana. No llegué a quedarme inconsciente así que me golpeó otra vez.

Me levanté con el cuello irritado. Me pesaba más de lo normal. Cuando quise llevarme las manos para ver que pasaba me di cuenta. Estaba engrilletado y encadenado. Joder, en este pueblo todos tienen cadenas. Cuando oyó los ruidos de su improvisada mascota acudió a verme.

- Tienes los ojos amarillentos, creo que estás muy infectado, es una pena, parecías un buen tío.
- Y lo soy maldita sea, que no estoy infectado!

Pasó completamente de mi frase, como si no la escuchase. Igual no emití sonidos. Igual estaba realmente infectado y es lo que sienten los ghules inteligentes cuando hablan. Pero no, no era eso. Se acercó con un espejo y me mostró mi rostro. Sudoroso, pálido y con los ojos amarillos. Estaba sorprendido de aquello. Sobretodo cuando recordé lo que le pasó a Marta.

- Espera! La mujer que estaba conmigo tardó como 24 horas en infectarse. ¿Porqué tengo los ojos amarillos ya? Mis arañazos fueron tan superficiales como los que tenía ella!
- Pero ella no se cortó los dedos estúpido. Eso habrá acelerado el proceso.
- ¿Estás segura? Marta ya mostraba síntomas de ser un ghul aún con sus ojos verdes. Cuando se le volvieron amarillos ya estaba totalmente infectada.
- ¿Qué te pasó en la pierna? - Cambió de tema. No sé como, pero no tenía el neopreno y cuando me arrastró hasta su fortaleza se me debió abrir la herida. Sangraba ahora por la pierna.
- Me clavé un cristal.
- Ya, claro. ¿Más excusas? - No me creía, claramente. Sospechaba que ese era el origen de mi infección.
- Alguien robó botellas del club de buceo y se me adelantó, no pude conseguir todas. Me cabreé y pateé un escaparate.
- Eso ya me lo creo más, no destacas por ser el más listo.

Miré a mi alrededor y no había nada para intentar escapar. Tampoco era buena idea, pues acabaría por matarme si la supongo una amenaza de cualquier tipo. Estaba un poco más lúcido aunque mis ojos seguían siendo amarillos. Me dio algo de beber pero manteniendo las distancias. Se mostraba ahora más tierna. Parecía darse cuenta de que quizás no estaba infectado del todo. Pero su seguridad estaba ante todo, por eso no cedió. Pero se sentó en la misma estancia. Parecía más joven ahora, incluso vulnerable. Era capaz de hacerte olvidar que minutos antes te había dado una paliza. Que era una superviviente y podía patearte el culo cinco veces.

- ¿Y como te llamas? - Me preguntó. Se hacía la dura en muchos momentos pero tanta soledad abruma a cualquiera. Era una conversación que, le gustase o no, necesitaba.
- Guillermo ¿y tu? - Me animaría a pensar que esta conversación me mantendría lúcido más tiempo. Tenía miedo de que me transformase en uno de esos ghules y tuviese que cortarme la cabeza para después quemarme.
- Raquel. Fui quién mató a los zombis aquellos hace dos días.
- Entonces tu eres mi ángel de la guarda. - Sonreí con la intención de que confiara en mi. Quería que me soltase, quería irme de allí y no volver, tenía miedo de morir.

Algo raro pasaba. Cuando alguien se infectaba, lo normal era que antes de tener los ojos amarillos mostrase otros síntomas. Pero yo seguía lúcido, consciente y con los ojos totalmente amarillos, como si de un ghul o híbrido se tratase.

- ¿Sabes como funciona una vacuna? - Raquel cambió súbitamente de tema.
- Sí, mi padre me dijo algo de pequeño, te insertan el virus, debilitado para que tus ... espera. ¿Quieres inyectarme virus para intentar curarme? - Estaba loca!
- No soy tan estúpida como tú. Si no han encontrado una vacuna al virus no la voy a encontrar yo que no tengo ni idea.
- Joder, que susto. O es que quieres sacarme sangre. ¿Qué hora es por cierto?
- Cerca de las tres de la tarde. Esto te lo digo porque igual has desarrollado anticuerpos.
- ¿Eres médico ahora?
- No, pero tu tampoco eres un ghul, así que no me lo explico.
- ¿Cuál es tu teoría?
- Si de verdad fue un arañazo, y te cortaste los dedos, puede que una mínima parte del virus entrase en tu organismo. El virus es muy letal pero quizás, entró tan poco que no fue suficiente y tu organismo pudo con ello.
- ¿Y los ojos amarillos? - Parecía que yo era el estúpido que trataba de convencerla de que era un ghul y me matase. Pero no me entraba en la cabeza.

Tal vez tuviese razon. El arañazo fue muy poco profundo, en las uñas la cantidad de virus de Marta sería ínfima. El tiempo que tardé en cortarme los dedos apenas fue de 10 latidos de corazón. No habrá bombeado suficiente cantidad de virus al organismo pues antes me corté los dedos dejando el virus fuera. Si mi organismo se había vuelto inmune podría tener una posibilidad más para seguir vivo. Pero sobretodo, lo más impactante era que tuviera los ojos amarillos, como los ghules, pero sin mostrar un ápice de infección.

- Déjame ver eso. - Cogió mi mano y me retiró la venda. La herida se mostraba fea, pero no infectada ni necrosada. - ¿Cuándo te pasó?
- Hoy por la mañana, a las ocho o así. - No recuerdo exactamente la hora pero el cielo todavía estaba oscuro y en esta época del año, a las 9 ya había luz pero antes, no mucha, así que no podía ser más tarde.
- Han pasado siete horas, bastante. - Me apretó la herida, los muñones de los dedos y grité de dolor un segundo para callarme y aguantarme. Tenía que hacerme el duro. - No estás infectado, tras este tiempo no te debería de doler.

Se marchó de la habitación y me dejó con la herida al aire. Estaba esposado con bridas y podía verme la herida. Escocía un montón y soplaba para intentar calmarme. Al cabo de unos minutos, tras oir como revolvía en un armario llegó con un botiquín de la mutua montañesa. Se acercó y se agachó para vendarme y curarme la herida. Después hizo lo mismo con la herida del pie y decidió soltarme. Quise hacerme el gracioso e hice un amago avalanzándome sobre ella, que reaccionó mucho antes de lo que me esperaba y me golpeó con la suela en la cara y antes de que hiciese nada grité advirtiendo que era una broma!. Me contestó diciendo que se nota que era realmente tonto.

Me levanté y me enseñó el refugio. Tenía una habitación con bastantes armas donde también estaba mi chaleco, mi G36 y mi Katana. También estaba un rifle de francotirador y la ventana que daba al club de buceo. Le señalé la isla en la que estaba yo, se ve desde el edifio aunque ya algo diminuta. No conocía el nombre de la isla porque Raquel no era de aquí. Era de Palencia según me dijo y llegó en un convoy que trataba de ir al norte pero que a la altura de Torrelavega fue asaltado y fue la única superviviente.

Me dio algo de comer y me enseñó el sitio donde iba a dormir, una pequeña habitación que tenía un candado por fuera, dijo que era por su seguridad, que no me lo tomase a mal. Después la comenté todo lo que sabía y compartimos teorías. La mayoría de ghules que ha encontrado son de los lentos, los más raros son los inteligentes y después los rápidos. Llegamos a una posible conclusión que probaríamos con Marta. Los ghules necesitan alimentarse de carne humana y si no lo hacen van perdiendo facultades. Primero la inteligencia y después la velocidad. Un ghúl veloz pero estúpido fue antes un ghul inteligente, que no consiguió comida y por eso va perdiendo funciones, hasta convertirse en un ghul de los lentos.

Empezamos a escribirlo, no existían ghules diferentes, solo un deterioro en función de la ingesta de carne humana. Pero en ningún caso morían. Los ghules, una vez pierden la sangre y su cuerpo se pudre, convirtiéndose en ghules lentos y estúpidos, no pueden volver a evolucionar, o cualquiera que sea la palabra adecuada en este caso. Lo probaríamos con Marta. La ingesta de carne probablemente mantendría vivas algunas funciones humanas, como la asociación de conceptos y la posibilidad de coordinación ojo-mano-pie para poder correr a gran velocidad. Las funciones nerviosas parece que se pierden en cuanto entra el virus en el organismo, por lo que mi caso era especial, puede que hubiese desarrollado anticuerpos, o que fuera seropositivo del solanum o como quiera que hubieran llamado a este virus. Puede que le tuviera en sangre y no me afectase del todo, quién sabe, pero lo cierto es que si ya no me habiá convertido en un ghul, difícilmente lo haría. Sin embargo, los ojos amarillos, no ayudan mucho.

Planificamos el día siguiente. Iríamos a la isla, pero antes intentaríamos reparar el motor. Ayer se mantenía rehacia a convivir con alguien, hoy parecía que se había dado cuenta de que en compañía se olvidan muchas cosas. Jugamos al parchís que encontramos, aunque yo en desventaja, solo había dos colores y se empeñó en que fuera el amarillo, que solo tenía 3 fichas. Aún así perdí de manera exagerada. Aunque cuando comia sus fichas decía que pasaban a ser mias porque era un infectado. Al final lo pasamos bastante bien olvidando la situación que nos había llevado a ese punto.

Mantenerse ocupado es fundamental así como un buen estado de ánimo. Es imprescindible tener la mentalidad de que todo va a salir bien y evitar la negatividad. Era hora de irse a dormir. Finalmente cerró la puerta de su habitación y se debió acostar, o tal vez, escribió su propio diario. La recordé el candado y no dijo nada. Simplemente cerró. Parece que empezaba a confiar en mi, ayer me había dado una paliza, aunque hoy también, pero ahora parecía confiar en mi, creo que ambos estábamos agusto en compañía del otro. Todo es un asco, más lazos sentimentales de una u otra manera solo nos van a entorpecer. Espero que si la muerden, no dude en matarla, aunque ojalá dude en hacerlo ella. Temo más a la muerte que a convertirme en ghul.

Me miré al espejo. La nariz destrozada de la última patada con algunas tiritas. La pierna todavía curándose vendada entera. La mano izquierda, con dos dedos menos. Arañazos por la cara y ojos amarillos. Creo que me meteré en la cama. Hoy es Navidad y han pasado 9 días de mi cumpleaños. Felicidades me dije. No tengo velas que soplar, pero sí deseos que pedir.

Buenas noches.

Posteada por Wallack
el 05 de Marzo de 2010 a las 11:53

Archivado en: Zombi


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